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ste en sí, s Black lo existen nuestros actos g e habl
ya que cualquiera de nosotros habla diferentemente la misma lengua, dándose así tantas lenguas co
hablantes, puesto que cada uno de nosotros deja Black u Black uella individual emotiva en su formulación lingüística.
Las mujeres que viven en contextos literarios estas situaciones son sobre todo sirvientas, secretarias, desempleadas, costureras, obreras no cualificadas, abuelas analfabetas, niñas perdidas entre dos mundos. Son mujeres sin preparación, aprisionadas en un sistema familiar y social opresivo, donde el binomio casa/trabajo presenta dos ámbitos en los que la mujer es la subalterna del hombre. En la casa le sirve, en el trabajo acata sus órdenes. Los dos mitos culturales que aparecen en este espacio de la mujer latina parecen ser Eva y Penélope, como afirma María Elena Angulo ("La narrativa de Alicia Yáñez Cossío, hacia la recuperación de un nuevo espacio social para la mujer latinoamericana", 1995) La mujer latina es al mismo tiempo víctima y causante del problema, ya que perpetúa esta situación al educar de diferente manera al hijo y a la hija.
Una constante dolorosa es la violencia en el seno del hogar y el abuso sexual que forma parte de esta violencia, sea con la propia esposa o con niñas y adolescentes. Las mujeres viven a menudo en un mundo de terror donde les falta la más mínima independencia y su único sueño es escapar de ese mundo sórdido; sin embargo y a pesar de este afán de marcharse, no pierden el respeto por El Barrio ni por su gente.
El factor común de las escritoras latinoamericanas cyuas protagonistas viven estas situaciones, es evidentemente la búsqueda de una mujer nueva, liberada de prejuicios sociales, así como la crítica de las instituciones sociales y familiares.
La obra de la autora chicana Sandra Cisneros es especialmente representativa en sus dos colecciones de relatos "The house on Mango Street" y "Woman Hollering Creek and other stories". Presenta a una mujer que lucha en un mundo bi-cultural y bi-machista, por obtener su identidad social y personal. Esta mujer es víctima de todos los mitos y tabúes hispanos que la han situado en segundo plano, siempre como madre y esposa antes que como mujer. Evoluciona entre dos mundos: la escuela, mundo anglosajón y el Barrio, mundo hispano. En este ir y venir de un ámbito a otro, de un idioma a otro, las mujeres de Sandra Cisneros, como las de Alma M. Gómez, Cherrie Moraga, Ana Lydia Vega, Julia Alvarez, Roberta Fernández, Luz Selenia Vásquez, Luz Garzón, Sylvia Lizárraga, Gloria Velásquez, Helena Viramontes, Alice Gaspar de Alba y tantas otras han perdido parte de su identidad y han desarrollado relaciones de amor y odio muy particulares con los dos idiomas en que se desarrollan sus vidas. Ambos sentimientos serán vividos simultáneamente, dependiendo de determinadas circunstancias socioeconómicofalimiares. Veamos algunos ejemplos:
En su trabajo sobre Sandra Cisneros, María Beltrán Vocal ("La problemática chicana en dos obras de Sandra Cisneros", 1995) señala el claro rechazo de la lengua española que manifiesta la niña Micaela, centrándolo en la persona de su abuela:
| "Micaela, you may wait outside with Alfredito and Enrique. "The awful grandmother says it all in Spanish, which I can understand when I'm paying attention. What? I say, though it's neither proper, nor polite" |
Raquel, por su parte, ha recibido de su entorno la imagen negativa de ser hispana, debido a su pobreza y atavío descuidado, lo que le crea una relación difícil con su profesora anglosajona:
| "Mrs Price says: It's an ugly sweater with red plastic buttons and a collar and sleeves. (…) It's maybe a thousand years old…" |
En cuanto a Esperanza, cuyo nombre es claramente simbólico y heredado de su abuela, lo rechaza porque no quiere convertirse en una mujer sometida a la fuerza, como aquella:
| "Esperanza, I have inherited her name, but I don't want to inherit her place by the window" (The house, 11) |
Este tema de los abuelos, dentro de la problemática intergeneracional, me parece importante. El abuelo o la abuela, los que emigraron, son el único nexo con el mundo anterior, nexo que a veces se rechaza, por traer a la memoria un pasado de miseria y de ignorancia.
La chicana Gloria Velásquez, en su relato "Sunland" nos presenta los últimos días de la abuela Soledad, de nombre igualmente simbólico. Los cuatro hijos acuden a su cabecera para tomar una decisión, ya que no puede continuar viviendo sola. Culturalmente, esta imagen de la anciana respetable es antagónica al mito anglosajón de la eterna juventud, una vez más nos encontramos frente a un ejemplo de choque cultural.
| "Al terminarse la happy reunión, los cuatro hijos procedieron en fila hacia la recámara de doña Soledad. (...) A su lado quemaba una vela de la Virgen de Guadalupe cuyo olor se mezclaba con el de los orines anaranjados del vacinero que quedaba al pie de la cama. Tenía los ojos abiertos con la mirada fijada en la pared, como si estuvieran revisando los retratos que la rodeaban, el de su esposo que, con los bigotes negros y el sombrero de paja se parecía a uno de aquellos antiguos oficiales de la Revolución Mexicana. (...) El hijo mayor, después de rascarse la barriga: -Es mejor que vuelva conmigo, que muera en su país. - ¿Y qué va a hacer allá tan lejos? Yo me la podría llevar a California por un tiempo. Tengo una casa grande: bi-level, three bathrooms. The girls would love it. - En mi opinion, Happy Haven es el lugar para ella. Tienen air conditioning, saunas privadas para los viejos y bingo games every Wednesday night! |
Años después, la nieta regresará y evocará la presencia perdida de la abuela:
| "Fue entonces cuando se me vino a la memoria aquel día y la vi allí sentada en su rincón como bulto, estropeada, perdida en su propio mundo" |
Los hijos utilizan el inglés para describir los aspectos materiales y ventajosos de la situación, la nieta evoca a la abuela perdida en español, la lengua de su comunicación con ella.
En el cuento "Las polillas" de Helena María Viramontes, la Abuela, la Abuelita, es una vez más el polo afectivo de los recuerdos de infancia de la protagonista. La abuela está ligada a los más remotos recuerdos culinarios del país de origen:
| "Abuelita quitaba los chiles del fuego y los regaba con agua hasta que las cáscaras se empezaban a separar." |
Pero también es la maga/hechicera india que sabía curar y que sirvió de iniciadora a los misterios de la vida y de la muerte:
| "Sólo tenía catorce años cuando Abuelita solicitó mi ayuda. Era lo justo. Abuelita me había sacado adelante cuando sufrí la escarlatina, quitando y poniendo rebanadas de papa en mis sienes; había estado conmigo en muchas ocasiones, como cuando me pegaban, como cuando me rompí un brazo al saltar (...) cuando pasé por la pubertad y cuando dije mi primera mentira." |
El cuento titulado "El Pavo", de Alice Gaspar de Alba nos presenta una interesante simbiosis cultural, tanto lingüística como de costumbres. La abuela, transmisora de celebraciones, fiestas y platos sabrosos, ha muerto. El abuelo se encastilla en un muro de hostilidad y de renuncia, pensando así ser fiel a su memoria. La nieta añora el pavo de Thanksgiving que la abuela cocinaba e intenta convencer al padre, al que se dirige en inglés, de que convenza al abuelo, a quien ambos hablan, por miedo y respeto, en español:
| - "¿Qué me compraste, Daddy, los pencils pa la escuela? You know that?
- Habla español, hija, tu abuelo te va a pegar. - ¿Por qué tengo que hablar 'spañol? This is a free country. - Free or not, young lady, you talk Spanish in this house. It's his house ¿me entiendes? - Yes, Daddy. I mean: Sí, papi." |
Y cuando Gabriela suplica al cielo que el abuelo acepte la compra del pavo, reza así:
| "-Dígale que sí, Grandma, Please. Please, Baby Jesús, please Holy Father". |
La ternura y el rechazo están fuertemente entremezclados en todas estas hermosas historias de emigración familiar y de desarraigo, pero las niñas pueden ser también mudos testigos de violencia en el hogar, del terror vivido por sus madres, y con frecuencia las autoras latinas denuncian a través de su mirada.
Un bellísimo cuento de Luz Selenia Vásquez, "Papi y el Otro" nos describe la vida esquizofrénica de Anita, una niña que llama Papi a su padre en estado normal y El Otro a la bestia en que se convierte su padre cuando está ebrio:
| "Papi era el hombre bajo y calvo, el que estuvo yendo a la misma factoría en Brooklyn por más de veinte años. Papi hablaba lo que otros llaman broken english y nosotros hacíamos burla de sus intentos frustrados de hablarnos en inglés. Sonreía a veces y cantaba por la mañana mi Papi. Antes de irnos para la escuela, nos limpiaba los zapatos y cantaba canciones que él mismo componía." (...)
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